otros enseñan sino es tan solamente lo que Vuestra Paternidad Reverenda escribe, pues parece que le ha dado Dios esa gracia, que a todos cuadra. Yo, al menos, puedo decir con verdad que muy fácilmente entiendo cuan-to Vuestra Paternidad Reverenda escribe; cuando no se ha hallado en este reino quien poco ni mucho le penetre sus escritos; nuestro amigo el reverendo padre Francisco Ximénez se admira de aquesto mucho y, desde antes de que yo escribiera la primera vez a Vuestra Paternidad Reverenda, dijo una y muchas veces que sólo yo en esta tierra había de penetrar y entender a Vuestra Paternidad Reverenda con mucha facilidad; si el padre ha acertado o no, bien el tiempo
lo dirá; hoy está en la ciudad de Mexico SU Paternidad Reverenda por confesor del Virrey y la Virreyna; enviéle su libro de las lenguas que Vuestra Paternidad Reverenda le remite, con parte de todo lo que Vuestra Paternidad Reverenda me ha querido honrar, camándulas, medallas, etc. En lo tocante a la confirmación de la Santa Compañía de Christo de sacerdotes, que, como la otra vez escrebí a Vuestra Paternidad Reverenda, había fundado, aviso a Vuestra Paternidad Reverenda cómo conviene que por agora no se hable a su Santidad sobre el negocio de que la confirme, por lo que acá me ha pasado con el Virrey y los regidores que gobiernan esta ciudad de la Puebla de los Angeles, por lo del Real Patronato de Nuestro Rey de España que no permite que se funden en sus reinos nuevas religiones, ni que se confirmen por su Santidad, sin muchos requisitos que para ello se piden, que es processus in infinitum declarar lo que en estos reinos pasamos los eclesiasticos y religióses por este patronato; que es de tal suerte, que aqui es vileza ser religióso o eclesiástico, porque estamos sometidos a ser gobernado spor los seglares y aún maltratados. Hoy está nuestro obispo de la Puebla desterrado por el Virrey Marques de Mancera, porque quiso remediar los desafueros y daños que el Virrey y antecedente causaba en todo este reino; el otro obispo de Honduras, llamado don Juan Merlo, que fue aquí provisor, poco ha que murió desterrado en un camino; y así, yo y todos estos venerables padres míos damos parte a Vuestra Patemidad Reverenda de cómo conviene mucho se suspenda el negocio de la confirmación que intentábamos, porque echamos de ver y conocemos que, aunque ipso facto se diera, había de ser embarazada en este reino y para mi de mucho trabajo y gasto, pues quizá me obligara con ella a ir a España a convenir la materia con el Rey Philipo cuarto, de que se me seguiría mi total distracción, por los muchos danos y gastos; y, así, será bien dejarla hasta que Dios, Nuestro Señor, disponga otra cosa y abra camino para lo que más convenga a su servicio, que no por esto deja la Congregación en su estado de ser muy ilustre y venerada, pues sus iglesias se van ya acabando; de aquí a tres meses se estrenará y dedicará la del Santo Sepulcro de Nuestro Señor Jesuchristo, haciendo yo el acto de la dedicación, como he hecho con todas las demás iglesias que se abren de nuevo, con la facultad amplísima que me tiene dada nuestro ilustrísimo obispo, para hacer estos actos por si faltare por el; para este Santo lugar del Sepulcro vino como nacido el retrato del Santisimo Sudario, y le haré en dicha iglesia su altar todo dorado, donde no se descubrirá más que el viernes Santo. Volviendo a la Congregación digo que está ella, gracias a Dios, aprobada por el Ordinario, aplaudida por todas
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