algun indio cantor cante la Epístola en las Misas solemnes, como se acostumbra en muchas partes de España, y de Indias, en que el sacristan canta la Epistola en la Misa solemne de uno solo. Prohibo à todos los Parochos y Missioneros poder hacer y celebrar contratos y ventas en nombre suyo de los bienes de los indios; mas permito, que por el peligro de poder ser engañados los indios, en precio y valor de muchas cosas, especialmente generos de Europa, les aconsejen, y aun assistan à sus ventas, mas en que los nuestros de ninguna manera sean los contravientes, y à voz y nombre suyo partes en los contratos.
En orden à esto ultimo advierto, que esto solo se ha de intender en orden à aquellas cositas, que los pobres indios tiene en su poder y manejo imediato; como por exemplo, un poco de lienzo, que ellos hazen de algodon de su chacrita: y no de aquello, que los P[adre]s Curas tienen en su poder y manejo.
En la octava de las suyas, sobre el orden que dio Su P[aternida]d para que de cinco años se muden los P[adre]s Curas, dicze Su P[aternida]d lo siguiente.
El orden mio de removerse de cinco en cinco años los Curas, fue à repetidas istancias de muchos de essa Provincia. Si en las presentes circunstancias no puede ponerse en execucion, no obligo por aora à ella: mas debera executarse, quando las cosas vuelvan, como espero, al ser, que tenian.
Esta suspension de Su P[aternida]d que hace de su orden, se pondra debajo de la misma Carta de Su P[aternida]d en la qual expresa la dicha orden, para que conste de la suspension[1].
Finalmente en la novena Carta hablando Su P[aternida]d sobre el precento y ordenes, que mi antecesor habia puesto para toda la Prov[inci]a en orden al uso de la yerva dize [Su] P[aternida]d así =
Ni puedo aprobar sus disposiciones sobre el uso de la yerba y tabaco; ni restringir estas materias, à los terminos, que V. R.a desea. No me detengo à expresar los motivos, que à ello me induzen, y solo insinuo, que menos inconveniente es disimular con esto, de que estoy muy informado, que exponerse à otras mayores, y muy especialmente al de continuas faltas de caridad, murmuraciones, quexas, y repetidos sentimientos à este oficio. A esa Provincia pasan muchos Europeos acostumbrados al tabaco, cuyo uso muy raro sera, el que lo pueda dexar sin detrimento en la salud. Pasan muchos acostumbrados a algun desayuno ligero de
- ↑ cf. este manuscrito ff. 278-280.