muchas prendas de virtud y honra y que merece ser muy estimado y que ama y estima mucho a Vuestra Paternidad Reverenda, y tanto que dice que en este viaje en que ha de ir a Génova, dice que ha de pasar a Roma, así por ver a Vuestra Paternidad Reverenda y conocerle, como por llevar el mesmo lo que voy previniendo para enviar a Vuestra Paternidad Reverenda.
Doy a Vuestra Paternidad Reverenda por todo inmensas y inmortales gracias, puesto que no habiéndole yo servido en nada me ha hecho tantas mercedes; me ha enriquecido con tantas prendas de su amor y agora me quiere engrandecer con tanta honra, como es el dedicar a mi persona un libro tan ilustre y tan docto, como si yo fuera algo o en mí hubiera méritos algunos para un empeño tan honorífico, siendo así la verdad que yo soy nada, opprobium hominum et abiectio plebis; y así, me hallo confuso y atajado y no sé cómo podré corresponder a tantas honras; yo que ni tengo ya, ni valgo nada ¿cómo podré satisfacer tan grandes y inmensos beneficios y retribuir con la debida recompensa unos favores tan grandes? Hállome corto y avergonzado, sin saber ni hallar modos con qué agradecer y servir tantos bienes; pero yo probare con todas mis fuerzas, aunque tan debilitadas por lo adverso de mi fortuna y coita dicha, salir de tantos empeños con la retribiición y recompensa que prevengo para esta navegación que se sigue; y mayor en las que en adelante se siguiesen; que, ojalá quiera Dios, llegue como yo deseo; pues vemos que por más cuidado que ponemos en el chocolate para que llegue bueno y seguro, sin padecer corruptela, no es posible; y así, viendo lo que por allá se estima y desea una cosa tan apreciada, como es esta bebida del chocolate, he enviado a otro reino por gran cantidad del, a costa de muchas expensas de gastos de dineros; por haberme dicho todos los destas tierras que aquél es el que puede ir a reinos muy remotos sin corromperse y, juntamente, irá, también, otra cantidad considerable del de acá para que haya del uno y del otro. Agora ya se que allá en Rorma son tan preciadas las cosas de por acá, procuraré enviar todo lo más peregrino y raro que hallare. En lo que Vuestra Paternidad Reverenda me dice del Eminentisimo Señor Cardenal Chissi, nepote de su Santidad, digo que yo estimo y agradezco mucho el bien que Vuestra Paternidad Reverenda me ha hecho en introducirme con un Señor tan grande, por lo que en lo venidero me podrá importar su favor y amparo; y así, procurare con todo cuidado darle la satisfacción debida a su deseo, en las cosas que gusta que le envíe, que ya también voy previniendo, escribiendo a reinos extraños fuera de Puebla, donde se hallan aquellos animales, aves, yerbas, flores y plantas, y ya tenemos algunos bien singuláres, para enviar en esta flota, aunque no tanto conio yo quisiera, de todo lo cual irá la explicación con su orden, que espero será de mucho gusto suyo; a cuya eminencia se servirá Vuestra Pa- ternidad Reverenda, dehablar de mi parte y decirle que me tengo por muy feliz de que quiera servirse de mi persona, aunque vale tan poco, y de que me avise de todo aquello que gustare que le envíe de estas tierras, que lo haré con el alma y con la vida, pues ha sido tanta mi suerte que merezca yo servirle. En lo sucedido con el Reverendo Padre General Joan Paulo Oliva, me he quedado admirado, y hasta hoy dia no me he acabado de admirar, porque hallo que su Paternidad Reverenda es, sin duda alguna, mi pariente, de mi casa y de mi sangre, pues desde que nací y tuve
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